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25 de noviembre de 2012

PINTURA RUPESTRE DEL NEOLÍTICO: LA CUEVA DE LOS LETREROS


Hace un par de entradas estudiábamos las características elementales de la pintura rupestre del Paleolítico en la franja Cantábrica. Tomábamos como ejemplo la cueva de Tito Bustillo de Ribadesella. Hoy me gustaría hablar de la pintura rupestre del Neolítico del Levante español y para ello, si Vds. me lo permiten,  voy a tomar como referencia la Cueva de los Letreros sita en el término de Vélez Blanco (Almería) que tuve el place de visitar hace unos días.

Realmente no es una cueva sino un abrigo natural de unos 25 metros de anchura por seis de profundidad y 8, más o menos, de altura. Está enclavada en un peñasco del Mazizo de Maimón , en Sierra María, y su acceso es difícil. Bueno, era muy difícil porque hoy día la Junta de Andalucía se ha preocupado de arreglar un camino para visitantes que estén en buena forma; los que no lo estamos también podemos subir pero más despacito y soltando alguna jaculatoria laica que otra.

Una vez que recuperamos el aliento nos encontramos ante el esplendor de esas pinturas realizadas hace unos 8.000 años que participan de todas las características del arte rupestre del Neolítico, a saber:


1.- Pinturas monócromas.
2.- Representaciones estilizadas o incluso abstractas , frente al naturalismo paleolítico.
3.- Realizadas en abrigos naturales y no en cuevas.
4.- Protagonismo de la figura humana.
5.- Se representan escenas: caza, danza y otras en ocasiones no bien definidas.

En los Letreros hay tres paneles de pinturas bien diferenciados con temas de lo más variados. Otra cosa muy distinta es darle significado a los temas porque la abstracción de los dibujos es muy señalada. Indudablemente la figura estrella es el Indalo o, mejor dicho, los indalos puesto que hay varios dibujados. Se trata de una figura humana que sostiene un arco sobre su cabeza. Y las interpretaciones son para todos los gustos.

Están quienes, autodenominándose movimiento indaliano, ven un hombre sosteniendo un arcoíris representando un pacto con los dioses que evita un nuevo diluvio y otras iras de los cielos como la caída del rayo y demás catástrofes propias de las divinidades cabreadas. Otros, menos esotéricos, ven en el indalo simplemente a un hombre cazando aves con arco y flechas. Ni quito ni pongo rey que no es esa mi misión, pero me llama la atención que representaciones del Indalo las encontramos en varias culturas foráneas e incluso en Templo de Ramsés II en Abydos, lo que aboga por un significado más universal que el de un simple cazador aunque nos hace añicos la especificdad almeriense de la figurita.

A mí, dicho sea de paso, más que los indalos me impresionó la figura del Hechicero, un humano con grandes cuernos y extraños objetos en sus manos. Transmite la sensación de lo misterioso, de lo mágico y de lo oculto. Ya lo decía con las pinturas del Paleolítico: el arte rupestre tiene un fuerte sentido de lo mistérico y transcendente. Cierto es que en el Levante no se pinta en oscuras cuevas sino a la magnífica luz del cielo mediterráneo, pero los lugares que reciben los dibujos no están en los amables valles a orillas de ríos sino en farallones casi inaccesibles, posiblemente para celebrar oscuras ceremonia sólo para iniciados. Como el Hechicero.

No se agota ahí el temario de los dibujos de la Cueva de los Letreros. Hay muchos otros: líneas onduladas, posibles escenas de caza, algunos animalitos y figuras geométricas de difícil interpretación como una serie de triángulos opuestos por el vértice que en algunos sitios me los han interpretado como representaciones de estructuras sociales piramidales y en otros, sin devanarse tanto los sesos, como simples estrellas. Complicado. No olvidemos que la evolución hacia lo puramente simbólico de estos signos dará lugar a la invención de la escritura evolucionando de los pictogramas a los jeroglíficos y, de ahí, a los alfabetos.

Todo el conjunto es Monumento Histórico Nacional desde 1924 y fue catalagado por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1998, junto con el resto de la pintura rupestre del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica.


Si quieren ver más fotos que las que aquí he editado, pueden verlas en el siguiente álbum  de Picasa: Cueva de los Letreros: rupestre del Neolítico Hubiese incluído también un foto del cordero asado que se come por aquellos pagos, digno asimismo de ser Monumento Histórico, pero ya si eso mejor van Vds. y lo prueban, que merece la pena.

Fotos realizadas por el autor.

1 comentario:

juana dijo...

muy bueno!!!