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9 de septiembre de 2012

ASCENSO A LA FACHADA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA


La fachada de la Universidad de Salamanca, cuyo nombre auténtico es las Escuelas Mayores, está necesitando una restauración urgente. Fíjense en la fotografía adjunta, un grupo escultórico del friso más alto que representa a un papa (¿Martín V?), destrozado por los excrementos de palomas, corroído por el ácido y, en definitiva, en proceso de descomposición.


La intervención se ha iniciado ya.  Un andamio móvil da acceso a cualquier punto de los paños y los estudios previos ya se están realizando. La novedad es que “quien corresponda” ha decidido dar acceso al público en general a dicho andamio (en grupitos de doce personas) y poder disfrutar de la joya plateresca a distancia de un brazo, acompañados de unos guías que, por una vez y sin que sirva de precedente, saben de qué están hablando, no cuentan anécdotas tontas y parecen disfrutar de su trabajo. Es una iniciativa (“Ascensum” se llama) que ha tenido muy buena acogida: más de cinco mil visitas desde que comenzó en junio de este año. A 6 euros por visitantes mes salen más de 30.000 doblones de vellón que no es un mal pico para ayudar a financiar los trabajos.

Sinceramente creo que es una buena iniciativa y no ya por el aspecto crematístico, sino porque nos permite una ascensión a los cielos platerescos que es muy difícil que se vuelva a repetir en mucho tiempo. Y que muestra al público interesado que la fachada de la Universidad es algo más que una rana a encontrar. Decía Unamuno que lo malo de toda la parafernalia montada alrededor de la rana no es no ver la rana sino no ver más que la rana. De todas formas ahí les dejo la imagen del popular batracio, símbolo de la incontinencia sexual que nos lleva a la muerte. ¿O del triunfo del sexo sobre la muerte?

Nunca lo sabremos exactamente porque todos los documentos que se refieren a la fachada  ardieron en un incendio en 1.637. Así que del más espectacular y conocido monumento de renacimiento plateresco español no conocemos a ciencia cierta ni la fecha de su construcción, ni su autor, ni el ideólogo que dirigió el sentido último de este gran retablo en piedra de Villamayor.


Quizás el sentido ideológico sea el más fácil de interpretar. El primer friso lo domina un magífico medallón de los Reyes Católicos asiendo ambos el mismo cetro, símbolo de que los dos montaban lo mismo,  con una leyenda que le rodea que, escrita en griego dice: “ Los Reyes a la Universidad, y ésta a los Reyes” y debajo de cada busto “Ferdinando” y Elisabetha”.  

Estamos en el momento de la creación del Estado moderno, en el que la monarquía precisa de funcionarios que no tengan ningún vínculo con el hasta ahora dominante sistema feudal. La cantera de esa nueva clase social entregada a la corona será la Universidad y de ahí la vinculación de ésta con los reyes.




El segundo friso es una glorificación del sistema imperial del nieto de los Reyes Católicos. Lo preside una gran escudo de Carlos V y a ambos lados vemos los bustos del emperador y de su esposa Isabel de Portugal, rodeados de los grandes símbolos del clasicismo. Trajano, Marco Aurelio, Cicerón, Alejandro Magno… arropan al nuevo     César del mundo moderno.

Precisamente el busto de Isabel esposa de Carlos nos da una pista sobre la fecha de la construcción de la fachada. Sabemos que ésta estaba terminada en 1533 (30.000 ducados fue el exorbitante costo de la obra) y el matrimonio del emperador con la princesa portuguesa tuvo lugar en 1526, así que entre las dos fechas debió de andar la cosa. Otro tema es conocer el nombre del constructor. Muchos especialistas apuestan por el taller de Juan de Álava que por aquellos años estaba trabajando en una de las fachas de la Catedral Nueva de Salamanca.



El tercer friso, el más cercano al cielo y a las alturas teológicas, está dedicado a la Iglesia y más concretamente al Papado. Ya hemos visto ese grupo escultórico de un papa rodeado de cardenales y sabios. La presencia de un medallón con un busto de Hércules nos hace suponer que el pontífice representado es de la familia de los Farnesio que tenía al héroe mitológico como representación del poderoso clan.

Así que la ideología de la fachada no puede estar más clara: el trono y el altar unidos en la creación del nuevo mundo universitario. El trono paga y crea su propia clase política y la iglesia controla y supervisa toda elaboración ideológica y cultural. Las dos espadas del Papa Gelasio unidas en un grandioso símbolo  pétreo que presidirá todo proceso intelectual durante siglos.

El probable ideólogo de toda esta representación fue Antonio de Guevara (1480-1545) secretario que fue de Carlos V, el hombre que le escribía los discursos e intelectual de renombre de la época. Pero pudo ser él o cualquier otro. Por algún sitio he oído que fue el propio Nebrija quien dirigió todo este montaje que podríamos definir como propagandístico.

Lógicamente, la fachada de las Escuelas Mayores Salmantinas no se agota en el comentario histórico que les he relatado. Eso son las bambalinas. El escenario real es ese inmenso retablo, de corte renacentista toscano en su factura y plateresco en una abigarrada decoración de grutescos, candelabros, seres míticos y monstruos imposibles, bucráneos y calaveras… Incluso hasta ranas. Un placer para espíritu y sentidos haberlo podido ver tan de cerca. Y un privilegio.


 Fotos realizadas por el autor. Se recomienda verlas en grande para apreciar el detalle. Para ello basta con "pinchar" la imagen que nos interese.


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